Si alguna vez has estado en  las Islas Galápagos, debe haber visto por lo menos una tortuga gigante de Galápagos, su sabia y vieja cara contemplando los alrededores. Estas tortugas son tan icónicas en el archipiélago Galápagos que las islas llevan su nombre.

Tortuga gigante de las galápagos

Tortuga gigante de las Galápagos

Las tortugas que se pueden encontrar hoy, son las afortunadas. Sus poblaciones, aunque ahora se están estabilizando, fueron devastadas históricamente por piratas y balleneros que descubrieron que las tortugas eran una fuente clave, y relativamente fácil, de alimento en las islas. Después de dos siglos de explotación, se cree que se perdieron entre 100.000 y 200.000 tortugas y, en algunas islas, las especies llegaron a la extinción.

Aunque ya no son cazadas por los humanos por su carne, las tortugas hoy en día todavía luchan por sobrevivir. Se están haciendo todos los esfuerzos para conservar a estos gigantes gentiles, pero todavía queda mucho que aprender sobre ellos.

¿Todas las tortugas de las galápagos están en peligro?

Todas las especies de tortugas gigantes de las galápagos que viven hoy en día están amenazadas y están en la Lista Roja de la UICN – van desde Vulnerables hasta En Peligro Crítico de Extinción. Una de ellas, la tortuga gigante de Santa Cruz Oriental (Chelonoidis donfaustoi), fue considerada hace poco como En Peligro Crítico. Se cree que antes del siglo XIX, probablemente había 13.500 de estas tortugas. Ahora sólo hay 400. Eso es una disminución de la población del 97%.

¿Qué otras amenazas afectan a las tortugas?

Tortuga de las galapagos

Una de las principales amenazas que enfrentan todas las tortugas gigantes de las Galápagos a través del Archipiélago, y especialmente las de Santa Cruz, son los depredadores introducidos, como los jabalíes que encuentran irresistibles los huevos de tortuga. Las crías de tortugas, que son casi imposibles de encontrar debido a su pequeño tamaño, están amenazadas por una serie de especies no autóctonas como ratas, gatos, perros y hormigas de fuego.

En las islas habitadas de Santa Cruz, San Cristóbal e Isabela, las tortugas gigantes se enfrentan a una amenaza adicional: la actividad humana. Si has estado en Santa Cruz, habrás estado en la carretera que cruza la isla, y sabrás lo rápido que la gente conduce por esta. La carretera, junto con otros caminos, edificios y cercas alrededor de las tierras agrícolas están perturbando las antiguas rutas de las tortugas.

Si no pueden seguir sus rutas migratorias, las tortugas pueden tener dificultades para encontrar alimento, pareja o las mejores zonas de anidación, lo que en última instancia afecta la capacidad de supervivencia de la población. También existe la posibilidad de que la salud de las tortugas se vea afectada por animales de granja como vacas y caballos, lo que podría tener implicaciones preocupantes.